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De Ubuntu a Arch

Ubuntu ya no es lo que era amigos. Aquel sistema rápido como un rayo que ridiculizaba al XP con el que convivía en el disco duro y que una vez debidamente configurado aguantaba lo que le echasen se ha ido. En su lugar ahora tenemos una sistema del que cada 6 meses nos repiten en cuanta web hay por el mundo susmejoras para que cuando lo instalemos de cero (porque actualizar de una versión a otra muchas veces causa líos) veamos que han añadido un par de caralladas nuevas por defecto y como novedades especialmente reseñables unos cuantos bugs nuevos.

Cosas como instalar los drivers para una Nvidia 7300GS eran coser y cantar en las versiones 7.04 y 7.10; se convierten en un calvario en las versiones 8.04 y 8.10 (al menos en mi caso). De vez en cuando al servidor gráfico le da por cerrarse sin avisar y me encuentro con una bonita ventana de login de buenas a primeras. A veces apago mi ordenador, con la sorpresa de que al pulsar el botón para tal acción el sistema se queda aparentemente colgado sin hacerme ni caso. A cambio ahora Nautilus tiene pestañas (pero no paneles) y se ha convertido en uno de los exploradores de archivos más pesados que he probado. Ahora mi querido Gedit arranca como si se levantase resacoso trás un botellón extremo. Cada actualización del kernel o del driver de Nvidia me hace pensarme varias veces si la instalo o no; porque sé que es bastante posible que cuando vuelva a encender el ordenador me encuentre como respuesta una línea de comandos.

Una nueva versión, en la que no se incluye por defecto OpenOffice-3.0, cuando en la versión anterior (una versión LTS) metieron un Firefox 3 beta que petaba practicamente en cualquier web con algo de flash, y el tema del pulseaudio que menudos jaleos había con aquello. Pero que más dá. Si lo más importante de cada versión de Ubuntu es si por fin traerá por defecto un nuevo tema visual o no.

Cuando uno no está a gusto en un sitio, lo mejor es irse; por lo que me puse a ver que otras alternativas podía haber. Quería algo que no me instalase nada que yo no quisiese por defecto; así decidí darle otra oportunidad a Debian; digo otra, porque debe ser como la séptima u octava vez que intento usarla y no soy capaz (no es coña). En mi opinión, la forma que tiene Debian de organizarse (las ramas stable aka “Etch”,testing aka “Lenny” (¿para cuando Debian “Carl”?) y unstable aka “Sid”; tendrá un montón de ventajas, pero me parece una jodienda; os cuento por qué: tenía en casa un netinstall de Etch así que lo instalé en tres patadas y tal; instalo el servidor gráfico y compilo el modulo de Nvidia con el module-assistant; perfecto, el problema viene cuando te pasas a Lenny (porque Etch está orientado a sistemas donde prima la estabilidad, que se consigue con versiones requete-revisadas, lo que implica que ya tienen un tiempecito), que al menos cuando yo lo probé tiene un problema gravísimo. Al tener que recompilar el módulo de Nvidia se da la paradoja de que algunas dependencias pertenecen a la rama inestable, con lo cual te quedas sin poder compilártelo. La única solución es engañar momentáneamente al sistema, cambiando los repositorios a la inestable y actualizando lo que necesitas, lo que en mi caso provocó un efecto dominó de dependencias (creo que en algún determinado momento de aquella tarde metí la pata; sólo que no recuerdo cuando) que terminó con Himliano usando una Debian Unstable, que casualmente petaba casi tanto como una Alpha de Ubuntu. Obviamente, yo no me iba a quedar usando aquello, así que me puse a buscar otra cosa.arch

Y ahí es donde entró Arch Linux, una pequeña joya, rápida como una bala y peculiarmente sencilla. Arch es una distro que está especialmente optimizada para arquitecturas i686 y x86-64, lo que hace que vaya bastante rápido en comparación con otras. En Arch no hay versiones, hay una única versión de la distribución a la que tú luego añades lo que quieras; nada de tener que actualizar a la próxima versión ni bajarte CDs para instalar desde cero lo nuevo. Con que vayas actualizando los programas cada poco tiempo siempre tendrás la última versión del programa. Sin embargo tiene la peculiaridad de que en Arch todo se configura a mano en ficheros de texto. Aqui no hay asistentes ni nada por el estilo, ya que eso atenta contra el principio básico en que se basa Arch Linux; el principio KISS: “Keep It Simple, Stupid”

En realidad, aunque al principio lees eso y asusta, no es nada complicada de instalar, sobre todo si le echas un vistazo a la Wiki oficial (versión en español). La instalación en sí misma es cosar y cantar, el paso más peliagudo es como siempre el de las particiones; nada que no sea sencillo de resolver si ya tienes creadas las de tu anterior sistema Linux y las aprovechas. La primera peculiaridad es que durante la instalación tienes que configurar un par de archivos: el rc.conf, que es el más importante, ya que desde él controlas aspectos tales como zona horaria, módulos a cargar al arranque, configuración de la red, etc; el fstab para las particiones; y un par más. Acojona un poco, pero los cambios a hacer son sencillos. Además puedes dejarlos tal cual e ir cambiándolos ya desde el sistema instalado. Además la Guia de instalación es bastante completa y te permite tener un sistema básico montado en un periquete.

Vuelvo a repetir por si el miedo os ha cegado momentáneamente: los archivos de texto plano de configuración son sencillos de editar y funcionan perfectamente. Nada de estúpidos diálogos de configuración que te putean ignorando lo que introduces en ellos. Una sóla configuración y a tirar millas. Aún recuerdo cuando por culpa de una actualización se jodió la configuración del servidor SAMBA que tanto trabajo me costó montar en el instituto (aunque me valió un jugoso sobresaliente) y que luego no usaron para nada.

Arch no iba a ser menos que las demás y tiene su propio gestor de paquetes: Pacman; equivalente al apt-get de Debian/Ubuntu; si no es más potente por poco será. Tiene un montón de parámetros para modificar lo que hace, pero es muy eficaz. Por ejemplo, un
apt-get update && apt-get upgrade
apt-get install htop

equivale a un pacman -Syu
pacman -S htop

El uso es bastante similar y en la wiki vienen completamente desglosados los parámetros que admite, por si queréis darle un uso más avanzado.

Pero lo que más me ha gustado, y que en el fondo es lo que racha coa pana en comparación con lo que yo había probado es el AUR: Arch User Repository. Un enorme repositorio repleto de PKGBUILDs, scripts de instalación de prácticamente cualquier programa que se os pueda ocurrir; ya sean versiones SVN, versiones no oficiales con alguna característica añadida, programas de terceros sin versión oficial para Arch, etc. Aunque hay muchos programas para acceder al AUR, el más utilizado es yaourt.

yaourt swiftfox

Con ése comando te devolverá un listado con todos los programas que tengan que ver con swiftfox, cada uno de ellos con un número, introduces los números de los que quieres instalar y el se los baja, compila (en caso que sea necesario) e instala; ocupándose de las dependencias necesarias. Un lujo vamos.

Otra cosa que me encanta, es que en los repositorios no se comen el tarro con el nombre de los programas; por ejemplo, si quieres instalar el servidor gráfico, el driver de nvidia y los codecs, es tan simple como hacer un:
pacman -S xorg nvidia codecs

Nada de nombres raros, ni sufijos numéricos ni polladas varias. Además si decides instalar Gnome o KDE o cualquier otro “metapaquete” (no sé si es el término más adecuado) te pregunta si quieres instalar todo el paquete y si contestas que no, te irá preguntando que quieres hacer con las distintas partes o bloques, personalizando de una forma más fácil que es lo que quieres instalar.

Si sois fans de KDE, entonces es de obligado cumplimiento instalar KDEmod, un proyecto que mantiene una versión de KDE específicamente adaptada y optimizada para Arch que simple y llanamente VUELA. Actualmente ofrecen KDE3.5 y KDE4. Sólo he probado KDE4 y su velocidad es flipante, incluso con Compiz y con aplicaciones GTK abiertas de por medio el sistema sigue rápido y ágil. Sólo con deciros que ha conseguido que yo, el talibán anti-KDE (aunque pro-Amarok) me mude definitivamente a KDE4 creo que ya os haréis una idea de que el rendimiento que se obtiene vale la pena. Sorprendentemente para mi, es tremendamente estable, no tiene ni punto de comparación con el KDE4 de Ubuntu. Tan sólo se me habrá colgado algún programa tremendamente inestable sacado del SVN debido a mi versionitis o algún otro tras darle caña a lo cafre teniendo cien mil millones de cosas abiertas; pero en cosas normales y corrientes ni el más mínimo problema.ventana

Arch también tiene sus desventajas, que no hay nada perfecto en ésta vida. La más evidente es que las cosas hay que configurarlas, no es una cosa excesivamente complicada, pero hay que hacerlo. Si instalas algo que funcione como demonio tienes que añadirlo a la lista de demonios del rc.conf para que los arranque al iniciarse el sistema; lo mismo para los módulos, etc.

Al no ser tan popular como otras distros no hay tanta documentación, sobre todo en castellano; aunque para la gran mayoría de las cosas la wiki oficial en inglés se basta y se sobra. Tres cuartos de lo mismo para las webs de algún programa que proporciona los programas ya en .DEB, .RPM, etc. Sin embargo como ya he dicho, si no está en los repos lo normal es que ya esté en el AUR.

En definitiva, una distribución muy recomendable, potente y rápida.