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Las redes eléctricas inteligentes pondrán fin a las lecturas de consumo estimado

España se enrumba satisfactoriamente hacia la implementación de las redes eléctricas inteligentes. El camino, que comenzó a recorrerse en 2007, a raíz del el mandato de la Comisión Europea de convertir el 80% de los contadores en inteligentes para el 2020, muestra resultados muy alentadores. Aunque España y Reino Unido tienen objetivos individuales un poco más elevados que la media en la región, pues aspiran a lograr el 100% de sustitución, un informe reciente de GTM Research indica que nuestro país completará el hito en 2018, con la instalación de 27,3 millones de unidades por parte de las compañías eléctricas encargadas, a saber, Iberdrola, Endesa y Unión Fenosa Distribución.

Una red eléctrica inteligente o “smart-grid” es aquella que puede integrar y gestionar eficientemente el comportamiento y acciones de todos los usuarios conectados a ella. Es decir, un sistema que sea capaz de equilibrar con precisión la oferta y demanda de electricidad, optimizando la producción de energía y reduciendo la huella de carbono.

Con el modelo actual, la energía fluye desde las empresas productoras hacia el consumidor, sin permitir una retroalimentación que podría generarse cuando un particular revierte la energía excedente de su sistema, producida, por ejemplo, a partir de pequeñas unidades generadoras, como pueden ser los paneles fotovoltaicos o placas solares.

Asimismo, los nuevos contadores permitirán ajustes inmediatos, que redundarán en beneficios para el consumidor. Entre ellos destacan la posibilidad de hacer lecturas remotas, poniendo fin a las facturas con consumo estimado. Así como la facilidad de consultar en todo momento el consumo real, y realizar cambios de tarifa inmediatos.

Igualmente, con los nuevos contadores de electricidad se podrán aplicar tarifas por discriminación horaria, esto es, cargar el costo de servicio eléctrico que corresponda con el momento en que es consumida (horas pico o valle).

Por su parte, las compañías distribuidoras de energía tendrán acceso a la información en tiempo real, permitiendo detectar averías eléctricas más rápidamente y optimizar el tiempo de respuesta y reposición del servicio.

La instalación de redes eléctricas inteligentes podría suponer un ahorro de hasta 1,2 billones de euros a nivel mundial, entre 2016 y 2025, según se desprende de un estudio del Foro Económico Mundial en colaboración con Accenture.

La consultora McKinsey no se ha quedado atrás en sus predicciones y en un artículo publicado recientemente asegura que la digitalización mejorarará el funcionamiento de la infraestructura eléctrica y puede optimizar la rentabilidad de las redes entre un 20% y un 30%.

Sin embargo, aclaran que esta optimización no debe restringirse a la instalación de medidores inteligentes, sino que también debe abordar la creación de herramientas digitales que faciliten la formación de los trabajadores del sector, en especial en lo referido al mantenimiento de las redes eléctricas, así como en la automatización de los procesos administrativos que requiere la gestión de la energía.

En un futuro, los contadores eléctricos inteligentes podrán recibir también las señales de los contadores de gas y contadores de agua digitales y reenviarlas a los proveedores de dichos servicios, a fin de obtener lecturas reales de consumo y dejar de lado las estimaciones. Esto dotará al mercado de mayor transparencia y eficiencia.

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